Y si hay un elemento que representa esta estética a la perfección, son las flores. Aparecen en el papel pintado y en los álbumes de fotos, florecen en cojines y textiles y decoran cuadros, jarrones y vajillas.
Esta colección trata de hacer bonito aquello que ya forma parte de nuestro día a día: poner un jarrón con flores sobre la mesa aunque no haya ninguna ocasión especial, servir el café en una taza que heredamos de nuestra abuela o encender una vela al final del día.
Al fin y al cabo, la casa también puede ser una forma de romantizar la vida.