Con una paleta cálida e inesperada de terracota, amarillo ocre y pinceladas de azul, Homy sorprende con piezas que desafían la mirada, juegan con las proporciones y exploran formas redondeadas o asimétricas que casi parecen pequeñas obras de arte.
Porque la casa puede ser el lugar en el que nos refugiamos del mundo. Pero también puede ser el lugar que nos da energía para vivirlo.